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Por detrás de la propuesta de Martínez Hipocresía de una promesa desesperada: ¿aguinaldo para las jubilaciones más bajas?

17/11/2019

 

Durante el debate obligatorio del pasado miércoles, Daniel Martínez prometió pagar aguinaldos a las jubilaciones más bajas.

 

Hipocresía

 

Una vez más la falsa oposición de “los dos modelos” modelos en pugna se expresa del siguiente modo: mientras “Lacalle quiere gobernar para los privilegiados”, Martínez gobierna para los más débiles.
Entonces, en la medida que el candidato opositor propone la eliminación progresiva del Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social beneficiando a los 130 mil jubilados que ganan más, el candidato frenteamplista propone un beneficio a unos 150 mil jubilados que ganan menos.
A simple vista se podría considerar que se trata más de una jugada del Comando Electoral para aventajar a su rival en el debate, que una iniciativa pensada en la gente o menos aún de alguien que se presenta como un paladín de “la gestión”.

 

Algunos números

 

Mientras que el documento de acuerdo de la coalición multicolor expresa textualmente: “en la medida en que el estado de las finanzas públicas lo permita considerar la eliminación del IASS, según indica textualmente”, nada dice el programa de la coalición progresista ni acerca del IASS ni del aguinaldo para los jubilados.
Si el BPS tiene actualmente unos 632 mil jubilados y pensionistas y apenas 130 mil pagan IASS, es decir superan el mínimo no imponible, significa que el ministerio de Economía considera que 502 mil jubilados tienen ingresos tan bajos que no están en condiciones de realizar contribuciones tributarias al sistema.
Medio millón de pasivos luego de haber trabajado toda su vida ganan por debajo de los $33.232 nominales.
Por otra parte, la propuesta de Martínez no beneficiará al 80% del total de los pasivos que son quienes ganan esa suma inferior a la media canasta básica, sino que sólo alcanzará a 150 mil de ellos, reconociendo que luego de 15 años de gobierno progresista cobran mes a mes unos míseros $12.462 de jubilación mínima.
En tanto el IASS es una doble tributación sobre los ingresos de los trabajadores, y no corresponde gravarlos nuevamente. Uno esperaría que los pasivos aumentaran considerablemente sus magros ingresos, por lo que de mantenerse el IASS afectaría a muchos más.

 

Derechos y privilegios

 

Dejemos algo bien en claro: El aguinaldo es un derecho de todos los jubilados que les arrebató la dictadura y ningún gobierno desde 1985 a la fecha se lo devolvió; por lo tanto otorgar el aguinaldo a los 150 mil más sumergidos no es avanzar en derechos, sino continuar robándole a los otros 482 mil algo que ya aportaron (considerando privilegiados a quienes no llegan a ganar 33 mil pesos).
Hablando de privilegios, la dictadura mantuvo el aguinaldo en la Caja Militar, por lo que la propuesta de Martínez mantiene privilegios y por tanto mantiene la injusticia: condena a casi 500 mil trabajadores retirados que seguirán sin recibir aguinaldo por estar jubilados en el BPS (con jubilaciones topeadas en 70 mil pesos), mientras los jubilados por la Caja Militar reciben aguinaldo y los altos mandos retirados pueden recibir mes a mes más de 110 mil pesos, privilegio consolidado por el Frente Amplio en la reforma de la Caja Militar.

 

¿Y quién paga?

 

Ya que hablamos de la Caja Militar, recordamos que desde el oficialismo se ha mostrado el enorme déficit que repercute sobre las arcas públicas.
Sin embargo, los dos bloques que se disputan el gobierno nacional coinciden en que deben reformar la seguridad social. Si bien en ocasiones opinan que habría que considerar todos los subsistemas, todos coinciden en afectar al BPS por el déficit de 600 millones de dólares que deben cubrir desde rentas generales.
Con un déficit fiscal arañando el 5% del PBI, y un candidato opositor que propone un shock de austeridad de 900 millones de dólares al año que desde el Frente Amplio se considera un peligro, vaya si todos codician esos 600 millones del BPS.
Ahora bien, según Martínez, su propuesta tendrá un costo de 40 millones de dólares al año, lo que aumentará casi 7% el déficit del BPS. ¿De dónde saldrá su financiamiento si lo que se propone es no aumentar el gasto sino todo lo contrario?
En realidad la seguridad social tiene tres patas de financiamiento: los aportes de los trabajadores, los aportes de los patrones y las transferencias del Estado. Y su objetivo es compensar las desigualdades originadas por el modelo y las políticas económicas, garantizando los derechos fundamentales de toda la población.
Ya vimos que el tope de las jubilaciones de BPS se encuentran en el entorno de la canasta básica familiar y que más del 80% gana menos de media canasta, por lo que nada de allí puede considerarse gastos obscenos. Mucho menos las miserables viviendas que se construyen por año contadas con los dedos de las manos, ni las certificaciones por enfermedad, ni las pensiones por discapacidad, ni el resto del conjunto de políticas sociales.
Quizá generar empleos y aumentar los salarios, aumentaría la recaudación y bajaría el costo de los seguros de paro; pero es claro que ninguno propone una política económica con esos efectos, puesto que sino no hablarían de la inminente necesidad de reformar la seguridad social para equilibrar sus cuentas.
Si el Estado va a ahorrar, y nadie propone aumentar el aporte patronal (que actualmente es la mitad que el que realizan los trabajadores), quiere decir que las consecuencias del modelo económico de estos gobiernos y los próximos, lo pagarán los trabajadores, y allí se les carga sobre sus hombros también la propuesta de Martínez.
Y de ello no puede quedar dudas: consultado en una entrevista televisiva, Martínez afirmó que era necesario reformar la seguridad social, aunque dijo que él no tenía una propuesta concreta y que la misma debía surgir del diálogo con los partidos de la oposición. Sin embargo reconoció que elevar la edad jubilatoria y achicar la tasa de remplazo eran medidas de cajón.
Con la debilidad de no tener ninguna propuesta concreta en beneficio de los trabajadores y pasando por una negociación con una coalición de derecha reaccionaria, neoliberal y fascista, no quedan dudas que serán los trabajadores los perjudicados.

 

Los verdaderos privilegiados 

 

Sigamos aclarando: el Frente Amplio no devolverá el aguinaldo a los jubilados.
Martínez propone y hay que ver si cumple, otorgar a partir de 2020 una partida de $10.000 a los 150 mil jubilados que cobran la pasividad mínima, multiplicando por cinco la canasta que se les otorgará el próximo mes de $2.175.
Y mientras propone reducir el déficit del BPS (que incluirá esta propuesta) para tener más dinero para la deuda externa, haciendo que los trabajadores trabajan más años y se jubilen ganando menos, y sin tocar a los patrones, ¡sigue manteniendo las AFAP, que ganan 1.200 millones de dólares al año cuando el déficit del BPS es de apenas 600!

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