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Nos piden memoria Lo dijimos hace 14 años y mantiene plena vigencia: ¿en manos de quiénes estamos?

10/11/2019

 

 

Dada la vigencia de este editorial, compartimos con nuestros lectores casi en su totalidad el ‘Mensaje de la 36’ del 9 de junio del año 2005 titulado ¿En manos de quiénes estamos?

 

Estamos en pleno trabajo de síntesis de los primeros cien días de gobierno progresista.
Mientras tanto, nos vemos en la necesidad de resolver nuestro trabajo de todos los días, con la ayuda principal de los grandes medios de prensa como en esta oportunidad recurriendo a la página de Insurgentes, el diario La Jornada de México, La Tercera de Chile y el semanario Búsqueda de Uruguay.
En el medio de prensa uruguayo que mencionamos, aparece hoy jueves la conferencia brindada por Mario Bergara en nombre del gobierno progresista uruguayo en Washington, asegurando al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo BID que “va a haber reformas” en el Estado, incluso similares a las que la izquierda vetó hasta hace poco mediante referendos, como la asociación de la petrolera ANCAP con capitales privados y garantizó que “la estrategia de trancar esas privatizaciones con votaciones ya es cosa del pasado”.
Bergara afirmó en la reunión ante el BID y el Banco Mundial que “había cosas ridículas”, como decir “Vamos a votar en contra del tema de ANCAP, no porque la asociación esté mal sino porque los que lo van a hacer son ellos. En cambio ahora, que lo vamos a hacer nosotros, lo podemos apoyar”. Esto es lo que dijo el viceministro de Economía en Washington Mario Bergara, durante el seminario en la sede del BID.
Durante su presentación en Washington, Mario Bergara habló acerca de varios países de la región y definió a Uruguay como una nación con una “relativa debilidad institucional” para prestar servicios públicos, donde las reformas son “amenazadas con referendos o plebiscitos”, por falta de “cooperación intertemporal” de los actores políticos y porque existe una “rigidez derivada de factores institucionales” y del “conflicto político”.
Además, indicó, las mejoras logradas en las empresas estatales y la función recaudadora que éstas tienen han desalentado los cambios.
Más tarde, al contestar preguntas sobre su presentación, Bergara reconoció que “también hay un sesgo cultural” en la oposición a las reformas. “Uruguay mira para Argentina y dice, ¡Qué desastre las privatizaciones! Pero, ¿por qué no mira para Argentina y dice, ¡Qué desastre la provisión estatal de los servicios!? Porque en Argentina era patética la provisión de los servicios públicos con propiedad estatal”.
El razonamiento que cuestionó el subsecretario de Economía Mario Bergara ha sido empleado con frecuencia por dirigentes del Frente Amplio para oponerse a la venta o semiprivatización de empresas estatales en Uruguay.
“Argentina es un mal ejemplo en privatizaciones y es un pésimo ejemplo de provisión estatal de servicios”, insistió.
“Ernesto Stein, economista principal del Departamento de Investigaciones del BID, realizó una pregunta específica, la que llevó a Bergara a hablar sobre los planes de gobierno de Tabaré Vázquez en esta materia.
Al comentar respecto a la oposición de los uruguayos ante las privatizaciones, Stein dijo que en el país es “fácil” activar mecanismos de democracia directa contra las reformas del Estado, como hasta ahora hizo una “coalición” entre el Frente Amplio y los sindicatos.
“Pero las cosas han cambiado”, apuntó Stein, y sugirió que esa “coalición” opositora podría haber caducado con la llegada del Frente Amplio al gobierno.
“¿Piensan avanzar en una especie de “Nixon going to China” o dejar todo como está?”, preguntó el técnico.
La frase “Nixon going to China” suele aludir en Estados Unidos a la capacidad que tienen los políticos vistos como ortodoxos o radicales para alcanzar metas moderadas que serían esquivas para otros.
Es una referencia explícita a la forma en que el ex presidente estadounidense Richard Nixon, conocido por su ferviente anticomunismo, logró restablecer relaciones diplomáticas con el gobierno comunista chino en 1972, algo que difícilmente hubiese conseguido un gobernante más moderado que él, debido a la oposición doméstica que habría enfrentado en plena guerra fría.
Bergara, un frenteamplista independiente con un doctorado en economía en la Universidad de California, en Berkeley, respondió directamente la pregunta. Relató que en Uruguay “los sindicatos impulsaron muchos referendos, pero no todos fueron apoyados por la fuerza política. De los que no fueron apoyados por la fuerza política, ninguno fue exitoso. Sólo los que apoyó la fuerza política ganaron. Post crisis, el Frente Amplio los apoyó todos y ganó todos, incluso contra leyes que el propio Frente Amplio había escrito”.
“O sea, ahí lo que ganó no era una percepción de si el marco regulatorio del sector eléctrico estaba bien diseñado o mal diseñado, cuando la realidad era que la gente iba a votar eso, o si la asociación de la empresa de petróleo estaba. ¡No! Ahí era un tema político, relacionado al marco partidario y en un marco de amplio descontento con el gobierno”, agregó.
Entre 1989 y el 2004, la izquierda uruguaya unida o dividida pero siempre con Tabaré Vázquez a la cabeza apoyó nueve votaciones en referendos o plebiscitos contra leyes y reformas promovidas desde el gobierno por los partidos Colorado y Nacional.
Cuatro de esos casos la ley de empresas públicas de 1992, el marco regulatorio del sector energético de 1998, la ley de ANCAP del 2003 y la reforma constitucional sobre el agua del 2004 fueron pronunciamientos directamente vinculados a la prestación de servicios públicos.
La oposición de la izquierda triunfó en tres de esos cuatro casos: sólo fracasó en la consulta sobre el sector energético.
Bergara insistió en que “la gente, aunque le pongan sobre la mesa que está votando sobre el sector eléctrico, en realidad está votando todo un marco de cosas”.
“En Uruguay pasó eso. ¿Si cambia con el triunfo del Frente Amplio? Sí, cambia”, afirmó. “Ahora sería mucho más difícil pensar en que alguien pueda activar mecanismos de democracia directa. O sea que esto va a quedar un tanto de lado”.
“¿Qué va a hacer el Frente Amplio? Va a hacer lo mejor que pueda hacer”, dijo. Las risas de los presentes llevaron a Bergara a admitir que “quizás no sea del todo objetivo” para responder esa pregunta.
“A lo que voy es que yo creo que va a haber reformas. Porque había cosas ridículas, como decir: “Vamos a votar en contra del tema de la empresa de petróleo, no porque la asociación esté mal sino porque los que lo van a hacer son ellos. En cambio ahora, que lo vamos a hacer nosotros, lo podemos apoyar”, dijo el pichón de Astori.
“Este tipo de razonamiento había en la sociedad uruguaya. Entonces, está abierto el campo para seguir haciendo reformas”, anunció. Evaluó que “había un tema atrás de confianza en un partido político y no en otro partido”.
Cuando Bergara terminó con su respuesta, el moderador se acercó al micrófono. “Muchas gracias, Mario”, dijo. “Y ahora que nos dijiste qué van a hacer, te vamos a decir qué vamos a hacer en el Banco Mundial”.
De inmediato anunció un receso para almorzar”.
Bergara se ríe del pueblo uruguayo, lo desprecia, lo subestima, se manifiesta abiertamente en lo que es y a quiénes representa. Allí está ante el imperio, amenizando digestiones de banqueros norteamericanos de manera humillante y con soberbia y desprecio sobre los sindicatos y las fuerzas políticas de izquierda uruguayos.
Pero Mario Bergara se equivoca y este pueblo que hoy en su mayoría ha sido inducido en su buena fe por los dirigentes progresistas, tanto políticos como sociales a aceptar los planes de gobierno como válidos y positivos para los intereses populares, más temprano que tarde se dará cuenta del engaño y reaccionará con firmeza ante la mentira y el engaño.

Esto viene ocurriendo en Bolivia donde el pueblo fue engañado durante años por los Partidos Políticos de la burguesía, con las privatizaciones del agua potable y las asociaciones de las empresas petroleras del Estado con las compañías privadas de Petrobrás, Repsol YPF y Chevron.
Ese pueblo indígena, minero, campesino y obrero ya no puede ser más engañado con mentiras y ejerce su poder en las calles, con la huelga, con las ocupaciones de los campos petroleros, con el bloqueo de carreteras, con la ocupación de ciudades, con la democracia directa.
Ya no piden más regalías ni acrecentar los impuestos para las compañías argentinas, brasileñas, españolas o yanquis; ahora han despertado y exigen la nacionalización de los hidrocarburos y del agua potable.
Y esta actitud de combate y lucha vuelve a poner en guardia a los fascistas imperialistas que amenazan con invadir a Bolivia, dar un golpe militar, y tratar de aplastar al pueblo.

Los uruguayos tuvimos un plebiscito por el agua y varios más en defensa de las Empresas del Estado.
El último de los plebiscitos populares fue el de las elecciones nacionales donde el pueblo uruguayo “votó por el cambio”, votó por la soberanía nacional, en contra de todas las privatizaciones, por el agua potable, en contra del neoliberalismo como sistema económico capitalista.
¿Quién votó este señor Bergara?
¿A qué partido de la izquierda o del progresismo pertenece?
¿Quién le da alas para que vaya a Washington a humillarnos y a prometer cosas que no son patrimonio de este pueblo uruguayo?
¿En manos de quiénes estamos, compañeros?
¿Hasta cuándo se va a seguir bajando la cabeza?
¿En manos de quiénes estamos?, repetimos, cuando vemos la grave y triste situación creada por intereses empresariales entre los poderes médicos de los cuales el pueblo está ajeno y ausente de cualquier interés.

Seis horas y media interrogando a una ministra y a sus colaboradores que dan lástima ajena.
Aseguran, se desdicen, argumentan, después se corrigen, acusan a otros colegas, se pasan el fardo unos a otros, demuestran incompetencia total, son vapuleados por los dirigentes de la burguesía, quieren levantar el gallo y al rato están de cabeza gacha como pollos mojados.
Y los doctores progresistas hablan de los niños y pacientes que dejaron de recibir asistencia oncológica, como si se tratara de una reunión de evaluación de “recursos humanos”, como les decían en la Intendencia de Montevideo a las personas.
La ministra María Julia Muñoz, la misma que no fue a votar por el referendo de ANTEL porque estaba de vacaciones, la de la “capelina” en la inauguración del Hipódromo, la de las hojas satinadas de Galería, la mimada de los grandes medios de prensa burguesa, en su lucha contra el sindicato de ADEOM ahora es víctima de la conspiración de esos mismos medios, según afirmaciones de los dirigentes progresistas.
¡Cuando la máquina mata al inventor!
Los mismos que la levantaron, los que la convirtieron en vedette de la política, ahora la aplastan y los guardias de seguridad del Palacio Legislativo alejan a los periodistas para que no escuchen los gritos y las acusaciones verbales contra los directivos de la sanidad progresista.
La oportunidad para acomodar ciertas protestas es el lunes, durante la reunión de los blancos con el presidente Tabaré Vázquez. Allí, los blancos van a negociar los cargos de gobierno pero desde una altura del terreno, ya no están más en el llano.
O el progresismo se aviene a sus reclamos y “masca el freno”, o vuelve a ratificar su actitud de prescindencia de los partidos de la burguesía y acepta continuar la guerra política que hasta ahora va perdiendo por paliza como la selección en las clasificatorias para el mundial.
Conocida la debilidad interna y lo errático de una política continuista y sin ideas alternativas, no hay razones por las cuales blancos y progresistas no se pongan de acuerdo, salvo los intereses personales o sectoriales que deben acercar posiciones.
Si los ataques a cuestiones formales y “conventillezcas” prosigue, no habrá habido acuerdo.
Si en cambio, después del lunes la foto en los periódicos es de estrechamiento de manos, y las declaraciones comienzan diciendo que por encima de todo está el país y la patria, hubo acuerdo en el reparto y muchos suspirarán tranquilos porque tienen garantizado su jornal y modus vivendi -asegurado por todos nosotros- por cinco años más.
La lucha de los pueblos libres de nuestro continente nos señalan un único camino cuando no se respeta la voluntad del pueblo, se ignora el mandato constitucional y nuestros representantes hablan en el extranjero mofándose del pueblo uruguayo y desconociendo su voluntad soberana ante los poderosos.
Hoy hace falta pensar al revés de cómo a veces se supone. Nos referimos a quienes nos suponen “siempre tirando pálidas” por decir la verdad.
En cambio debemos decir que hace falta decir la verdad aunque duela, porque la verdad siempre será concreta y además que -en medio de tantas enfermedades nuevas y epidemias viejas- por salud pensar pesimistamente respecto a este gobierno progresista es lo más saludable mentalmente que podemos hacer.
Existe en nuestro pueblo una fuerte energía y decisión de cambio, esta es la verdad y es lo positivo.
El pueblo supo pensar y pensar muy bien, al contrario de lo que sostiene el burócrata uruguayo, quien está convencido de que el pueblo es imbécil.
Los que están dominados por su incapacidad de pensar libremente son ellos, los técnicos a sueldo, los que hacen carrera a costillas del pueblo.
Como Astori, que entre todos lo llevamos como Senador común y lo ayudamos a construirse su partido, de un día para otro.
Después los que los ayudaron a convertirse en primer ministro, un grupo más reducido de personas y dirigentes.
Y ahora un grupo más selecto de dirigentes que los convertirán una vez que nos destruya en un alto cargo de la banca internacional de Washington.
Son ellos, los técnicos y este conjunto de ministros detrás de Astori, los que no piensan, los que no prevén ni realizan proyectos para el porvenir.
Estos son los que han destruido en un dos por tres los viejos proyectos del Frente Amplio de acción colectiva y vuelven al Uruguay al viejo país paralizado, improductivo sin ideas, sin rumbo claro, es decir con el único camino de siempre, el del Fondo Monetario Internacional.
Ya se agotaron los modelos de Sanguinetti, Lacalle y Batlle.
¿Qué pasa entonces señores del Poder Ejecutivo, por qué no se hacen lugar y les permiten a los blancos y colorados mojar en un reparto que les corresponde y les gusta a rabiar porque es más de lo mismo, y lo mismo lo inventaron ellos?
No sólo el modelo se agotó, también los actores no dan más jugo por eso, María Julia se presentó como a una inauguración de un Casino, y la estaban esperando con el hacha.
Ya no hay voluntad ni hay pensamiento, desde el poder, el Ejecutivo, los grandes medios de prensa, los ministerios, el Parlamento ¿qué queda en pie? ¿qué es lo que hay de nuevo, de ideas, de pensamiento de renovación?
Vacío total, continuismo, fotocopias desmerecidas por el tiempo envejecidas e incoherentes.
Murió la reforma política, la idea del cambio, mataron las ilusiones, desmoralizan, y destruyeron la herramienta de la unidad y la acción colectiva.
Liquidaron la voluntad popular, los plebiscitos, la conciencia de soberanía, y ahora corroen la organización social, sometiendo al movimiento sindical, con un discurso de palabra y otra actitud de hecho.
Abajo está la fuerza, se encuentra lo nuevo, las ideas, lo diferente.
Pero desde una huelga, una publicación, una protesta, un reclamo barrial una vez que llega arriba se frena, la detienen, la encausan, hacia la declaración la comisión, la entrevista y la promesa que el tema será tenido en cuenta y analizado a su tiempo.
Desaparecido el pensamiento marxista no hay lugar para la lucha y el modelo realmente pesimista y negativo, es el de ahora el llamado progresista, solo con progreso para ellos.
En un progresismo que no se puede hacer nada, manipulados totalmente, un modelo intelectual que siempre nos está señalando que no pasa nada, que no se puede hacer nada.
Ganamos un plebiscito para no asociar a ANCAP e igualmente se va a asociar.
Ganamos un plebiscito por el agua e igual se privatiza el agua potable.
Ganamos otro plebiscito por la telefonía móvil e igual se privatiza.
Ganamos un gobierno de cambio social y se instalan plantas de celulosa, se ponen policías de dudosa trayectoria moral en los cargos, se sigue enviando tropas de intervención al exterior, y no pasa nada.
Desde las alturas lo único que hay es una clase dirigente en el plano económico, dominados por las finanzas, por ADM, los organismos internacionales de crédito, por López Mena y Buquebus, y hasta por las luchas intestinas de las empresas privadas de salud que llegan hasta el mismo gobierno.
MIENTRAS TANTO HAY QUE PENSAR Y TIRAR NUEVAS IDEAS QUE MOVILICEN, PROMOVIENDO LA PARTICIPACIÓN MILITANTE.
HAY QUE CONSOLIDAR MODELOS NUEVOS QUE NO PASEN POR EL OFICIALISMO POLÍTICO O SINDICAL DONDE IRÁN A MORIR COMO TANTAS INICIATIVAS.
HAY QUE GENERAR NUEVOS ESPACIOS NOVEDOSOS DE PARICIPACIÓN CIUDADANA.
¡NO SÓLO HAY QUE CREAR IDEAS, TAMBIÉN DEBEMOS ACTUAR CUANTO ANTES, PARA CREAR LOS NUEVOS SUEÑOS!

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