Educando tras las rejas

09/10/2019

 

En la Universidad de la República, Facultad de Derecho, sala Maggiolo se está desarrollando una actividad vinculada a los ejemplos y parámetros educativos,  de personas en privación de libertad, a fin de  presentar a las autoridades (ANEP, INISA, INR, Comisionado Parlamentario, sub secretaria del Ministerio de Desarrollo Social) un cronograma de lo hecho y lo que falta. En este aspecto la crítica ha sido muy dura, por una falta de rumbo, un plan y una estructura de presupuesto que garantice seguir adelante.

ANEP con críticas.

Estela Alem, representante de la ANEP, expresó al respecto: “hay un tema que tiene que ver con los tiempos institucionales  que en el contexto de privación de libertad pesan muy especialmente y constituyen una limitación fundamental, algo con lo que nos cuesta lidiar. La idea de adecuar formatos a las posibilidades es muy buena, está muy bien que puedan trabajar y aprender un oficio, continuar lo iniciado, pero por ahora está en proceso de diálogo. Los ciclos educativos con nuevos formatos están bien, porque a veces es un problema, nos ha generado bastantes dolores de cabeza, bastante angustia, porque los tiempos para la culminación de ciclos, de personas jóvenes o adultas en general, de las que están en privación de libertad son otros”.

En general, el planteo fue crítico, marcando aspectos con los que se enfrentan al dictar cursos en ese ámbito, que luego el saber adquirido no tiene continuidad fuera de rejas.

Los menores al ingresar al INISA no pueden acceder de inmediato a cursos ya que deben esperar los comienzos, y eso determina unos meses perdidos. Por parte del INISA, de todos los internados ya sea con libertad vigilada o en reclusión, 7 no han terminado la escuela y resulta difícil el salto a secundaria y pocos alguna vez entraron a un centro educativo secundario. Un tema a colación es hasta cuándo se es adolescente, considerando que en otros países la edad llega a los 24 años.

Los menores del INISA

Gabriela Fulco habló sobre el tema educativo: “el perjuicio enorme que produce desde el punto de vista psicológico el ingresar a un centro de privación de libertad es muy difícil de tener tiempo y condiciones para neutralizarlo. Ese es uno de nuestros desafíos. El otro, por lo que muchos países están transitando en base a últimas investigaciones, tiene que ver con que la adolescencia termina a los 24 años, porque el cerebro termina de desarrollarse y por tanto se ha constituido un sistema especializado para trabajar en contextos de privación de libertad. Hasta los 17 es una etapa, luego de 18 a 24 es otra y a los 25 adulto”.

Con estas definiciones se infiere que la juventud presa necesita un programa propio, por lo cual hay desafíos variados. Falta entonces marcar una agenda para los 365 días de educación.

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