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Los compañeros en nuestra memoria

14/08/2019

ARCE, Líber. Asesinado. Muerte: 14/8/68.
Militante de la UJC, estudiante de la Escuela de auxiliares de Odontología.
Fue asesinado en una movilización realizada por las Facultades de Odontología, Medicina y Veterinaria que saliera de esta última en la mañana del 12 de agosto de 1968.
El agente Tegliachini fue el autor del disparo que alcanza a Líber en la pierna interesándole la vena femoral.
El asesino fue identificado porque un militante logró arrancarle la gorra, que luego fue exhibida durante varios días en el mástil de la Facultad.
Trasladado para su atención, el joven estudiante necesitaba constantemente de transfusiones de sangre que así como recibía perdía inmediatamente, hasta su fallecimiento dos días después, el 14 de agosto.
Los médicos que lo atendieron en el Clínicas no recordaban precedentes de parecido volumen en materia de transfusiones sanguíneas: más de 40 litros, aportados a toda velocidad por decenas y decenas de estudiantes y obreros que respondieron al llamado y llenaron cientos de frascos con su solidaridad. Sería inútil.
Poco después de recibirse la información de su muerte, un gran cartel fue colgado desde el primer piso del edificio universitario: "Líber Arce ha muerto", decía simplemente. Entonces aún no se sabía que un texto de esta naturaleza podía revestir, a juicio del superior gobierno, carácter subversivo. Pero lo tenía. Todos y cada uno de los carteles, pizarrones o muros que dieran cuenta del hecho, serían ineludiblemente subversivos. Aunque sólo exhortaran: "Silencio: murió Líber" o "Silencio ante nuestro compañero asesinado". Es que el joven Arce acababa de consumar su último y artero acto de subversión: morir. Difundirlo, comunicarlo, publicarlo, sería considerado así como una adhesión a su criminal atentado contra las instituciones. Diarios, radios y canales de TV fueron rápidamente notificados: no había ocurrido nada, nadie había muerto. Se incurrió, además, en la paradoja: se permitía la publicación de avisos fúnebres por parte de los familiares de Líber, pero no por nadie más. En otras palabras, no ha habido ninguna muerte, pero si hubiere llegado a haberla, se trata en todo caso de una muerte personal, privada; no tiene interés para nadie sino para los deudos de Arce. Por una vez, aunque fuera sólo por esa vez, tenían razón. Sólo que no supieron entender que el muchacho tenía miles, decenas de miles, centenares de miles de deudos.
Estudiantes, empleados, obreros, amas de casa, comenzaron a montar a las once de la mañana del miércoles 14 una espontánea y silenciosa guardia en la explanada universitaria, mientras la noticia se extendía -a despecho del silencio oficial- por toda la ciudad. Las horas siguientes fueron aportando poco a poco más y más gente hacia la universidad. Después del mediodía y hasta la noche, incesantes grupos de trabajadores fueron abandonando sus tareas, incluso con la aprobación de sus patronos, para sumarse a la multitud que custodiaba el féretro. Las más diversas instituciones se hicieron presentes y sus delegados se fueron turnando para rodear el cuerpo de Arce en el hall de la universidad. En la tarde del jueves ya varias decenas de miles de personas habían circulado por allí y testimoniado con flores y silencio su indignada congoja. No hubo un solo incidente. Brigadas de estudiantes y obreros, munidos de brazaletes identificatorios, se esforzaron eficazmente para impedir todo posible desorden.
Pasadas las cuatro de la tarde del jueves el féretro de Líber Arce emprendió el lento camino hacia el cementerio del Buceo. A lo largo de 18 de Julio, Avenida Italia, Rossell y Rius y Rivera, el pueblo lo condujo a pulso. "Marea humana", tituló su crónica de los hechos "Clarín" (de Buenos Aires) al día siguiente, calculando en más de 150.000 el número de manifestantes. Esa fue la estimación hecha por la agencia noticiosa norteamericana UPI, cuyo corresponsal consigna también: "uruguayos mayores de cincuenta años aseguran que jamás presenciaron una demostración tan numerosa ni imponente, que se interpretó como expresión de oposición a Pacheco Areco".
Allí estaba la clave. No se trataba sólo del entierro de un muchacho caído en un enfrentamiento con la policía. El velatorio y el sepelio de Líber Arce fueron una formidable expresión de voluntad política del pueblo uruguayo. Difusa, imprecisa, es cierto; pero manifestada con toda la maravillosa elocuencia de una muchedumbre que camina en silencio, con los dientes apretados y una meta común. No había necesidad de hablar; el signo de esa expresión de voluntad se imponía por sí mismo. Y no hay ahora, tampoco, necesidad de mayores explicaciones. Prácticamente todo aquel que pueda leer esta crónica, estuvo allí y lo sabe por sí mismo. Pocas veces en la historia de este país un régimen debe de haber recibido un NO tan rotundo.

 

CACCIAVILLIANT, Hugo (Santiago-Vicente). Muerte: Se estima el día 14 de agosto de 1974 ya que murió junto con Rutilio Bentancourt.
Militante del MLN cae en Catamarca en los primeros días de agosto de 1974, combatiendo por la revolución latinoamericana, junto a varios compañeros del PRT, entre ellos, el dirigente revolucionario Antonio del Carmen FERNANDEZ (Negrito).
Los compañeros del PRT comunican el hecho resaltando que Santiago murió heroicamente en combate, después de haber peleado hasta que se le acabaron las balas mientras que Toribio salió en misión de combate y no regresó al campamento, pero que no cabía duda alguna de su comportamiento también heroico por ser lo coherente con su vida militante.
Santiago, grandote, bonachón y con una fraternidad que contagiaba, característica que hacía que a poco de conocerlo se ganara el cariño de todos; sereno y firme, hablaba poco, pero siempre vertía opiniones justas y constructivas aún en épocas de situación interna difícil. Él se las arreglaba para militar humilde y sencillamente siendo eficaz y sin perder contacto con el pueblo.


BENTANCOURT, Rutilio (Pablo-Toribio). Muerte: Se estima el 14 de agosto de 1974 como la fecha de muerte).
Nació el 12 de julio de 1950.
Oriundo de Colonia, de familia modesta y numerosa, comienza a militar desde muy temprana edad en organizaciones estudiantiles hasta que siendo aún muy joven, se integra al MLN. Se esmeraba en la concreción de las tareas, perfilándose ya como un cuadro revolucionario por su inteligencia y entrega total a la revolución.
Con gran capacidad militar, participa en cantidad de acciones destacándose por su firmeza y decisión.
Cae preso y estando en Punta Carretas aparentemente no se destaca, pero resalta por su actitud firme. Mantiene una relación fraternal con el resto de los compañeros aprovechando los aportes de los demás.
Durante toda su trayectoria se vio la actitud humilde, sencillo, preocupándose por los demás compañeros y tratando siempre de infundir ánimo y a la vez duro para señalar los errores.
Cae en Catamarca en los primeros días de agosto de 1974, combatiendo por la revolución latinoamericana, junto a varios compañeros del PRT, entre ellos, el dirigente revolucionario Antonio del Carmen FERNANDEZ (Negrito).
Los compañeros del PRT comunican que Toribio salió en misión de combate y no regresó al campamento, pero que no cabía duda alguna de su comportamiento también heroico por ser lo coherente con su vida militante.
Publicado el 21/7/05 en el diario argentino Página 12: “Los cuerpos de dos ex militantes tupamaros, Hugo Cacciavillani y Rutilio Bentancour, fusilados en agosto de 1974 cuando combatían en la provincia argentina de Catamarca junto al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), fueron identificados. La identificación fue hecha por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) que exhumó cinco cadáveres del cementerio de la capital de Catamarca. Los tres restantes serían guerrilleros del ERP.
Los dos uruguayos fueron fusilados junto a otros catorce guerrilleros, cuando un grupo del ERP se aprestaba a copar el Regimiento 17 de Infantería Aerotransportado. Fueron detenidos por una patrulla policial mientras aún estaban en el microbús que los transportó.
Militares y policías argentinos enfrentaron a tiros a los guerrilleros que lograron escapar a través de un campo. Los persiguieron hasta una zona conocida como Capilla del Rosario, a 20 kilómetros de la capital provincial, donde les dieron captura y después los fusilaron.
“El grupo se rindió y aún así los fusilaron cuando ya se encontraban desarmados”, según acusó la denuncia penal presentada por familiares de las víctimas para esclarecer las circunstancias del fusilamiento. De los 16 fusilados, sólo fueron entregados a su familia los restos de 11.
Los dos ex tupamaros fueron dejados en una tumba sin nombre junto a los otros tres guerrilleros argentinos. La investigación comenzó en mayo, cuando el juez federal Pedro Armando Navarro dio lugar a un pedido de organizaciones humanitarias para indagar las ejecuciones”.
En el mes de agosto de 2006 fueron encontrados en Argentina los restos de Rutilio que sus familiares trasladaron a Uruguay para ser sepultados definitivamente en el departamento de Colonia.
Así se expresó su hermana Elsa en entrevista en CX 36 radio Centenario el jueves 31 de agosto de 2006 en Mañanas de Radio:
Elsa: Después del reconocimiento que tuvo allá en el mes de julio se ha demorado el traslado de los restos al Uruguay por trámites burocráticos  y mucha papelería que hay que arreglar para pasar un cuerpo de un país al otro.
Los restos irán a Colonia y van a recibir sepultura en el Cementerio de Rosario, lugar donde vivimos la niñez y la juventud y con el que siempre mantuvimos un vínculo porque mi madre vivió allí hasta hace poco que falleció.
Dijo que “algo así como una semana o diez días después, sin saber el día preciso en que fue supimos que lo habían matado y que fue en Catamarca y nada más. Yo siempre pensaba que sería en la campiña catamarqueña por los cuentos que hacían de que parecía que estaban en un ómnibus cambiándose de ropa pero resultó que fue a los bordes de Catamarca ciudad capital.
Más adelante destacando algunos rasgos de Rutilio, Elsa narró que vivió la niñez en el campo, que cuando todavía tenía muchos añitos se vino a la ciudad donde estudió, trabajó y además empezó a leer mucho y se formó ideológicamente en esa etapa. Era una persona muy jovial, con mucho sentido del humor aunque aun muy jovencito y cuando todavía vivía en Rosario ya se enojaba porque a los peones les pagaban poco. Desde siempre se perfiló como un individuo con sentido de justicia social y con inquietudes sociales.
Su alejamiento del Uruguay fue por opción constitucional porque no lo dejaban libre entonces optó por irse a Chile más o menos en febrero del 72 y desde ahí lo que hemos sabido de él lo hemos recogido a posteriori, pero supimos poco de su vida, hasta que volvemos a tener noticias en agosto del 74, dos años y pico después”.

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