Editorial: La burguesía enfrenta a pobres contra pobres

17/05/2019

En Francia el movimiento “chalecos amarillos” nació a mediados de noviembre de 2018 como una protesta contra la suba de precios de los combustibles y los impuestos; con el tiempo, sus exigencias fueron ampliándose e incluso llegaron a exigir la dimisión del presidente Emmanuel Macron. Algunas semanas atrás los sindicatos franceses se movilizaban con marchas en apoyo; convocaron CGT, FO, Solidaires, UNEF, UNL y UNL-SD, en medio de un creciente descontento social, que exigen reformas en la educación pública, igualdad de género, políticas ambientales, condenan la suba de precios y bajos salarios.
Los “chalecos amarillos” es un movimiento social que se moviliza, también dialoga y debate para hacer nuevas propuestas; en ese sentido varios de sus principales líderes tuvieron debates públicos con el objetivo de definir las reivindicaciones al Gobierno de E. Macron. Los franceses nucleados como “chalecos amarillos” buscan un cambio profundo en la sociedad, mejorar el poder adquisitivo y las condiciones de vida de los hogares, unido a la lucha contra los problemas del medio ambiente. Con las reuniones públicas los “chalecos amarillos” muestran una vez más que no son un movimiento al margen de la sociedad y buscan alianzas estratégicas para que sus reivindicaciones, que son las de los ciudadanos, sean escuchadas.
Los problemas en los países del denominado primer mundo están en aumento más allá del silencio mediático; pero nada se puede tapar eternamente, tampoco la mentira será eterna. 
En Argentina meses atrás Macri parecía moverse con absoluta impunidad, hoy esa realidad tiene matices; es notorio que hay nubarrones más grandes y oscuros en su horizonte personal y en su gobierno. El presidente argentino dijo que su padre Franco Macri, recientemente fallecido, resultó beneficiado con contratos ilegales con distintos gobiernos; palabras que no pasaron desapercibidas y tendrán mayores repercusiones, muestran la raíz dañina, ahora con nitidez, en la familia presidencial.
La política de enfrentar a pobres contra pobres, de dividir trabajadores, de mentir deliberadamente se muestra diariamente; es la obra de la burguesía y sus servidores para dominar el mundo. Muestran realidades a medias, ocultan hechos reales o hacen hincapié en temas secundarios o intrascendentes o maquillan estadísticas. Más allá de lo que muestren, de lo que escriban, de los discursos, de las fotos, de las reuniones, no se puede ocultar la crisis de la burguesía y por lo tanto las idas y vueltas de sus inquietos servidores. Esto pasa aunque hoy los trabajadores no hayan tomado conciencia de ello, aunque la mayoría del pueblo crea que no es necesario cambiar o peor aún, que se sostenga que la tesis del fin de las ideologías, siga vivita y bailando.
Uruguay muestra a los candidatos con la receta del FMI que amplifican sus campañas desde sus “cuarteles generales”, risas, abrazos, saludos, frases altisonantes, fotos, fiestas, comidas. Pero en concreto, primero la deuda externa, después las multinacionales, zonas francas y el libre juego de la oferta y la demanda. Para los precandidatos de los partidos que gastan millones de dólares en publicidad, en equipos de asesores, primeros están los ricos y su libro de cabecera “por el hombre lobo del hombre”.
Unidad Popular tiene otro proyecto, otra manera de hacer política, con un objetivo bien distinto, primero los trabajadores y el pueblo por la justicia social.

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Please reload

Please reload

Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square
Noticias destacadas

Manifestaciones en Nablus, Cisjordania. contra Israel y EE.UU.

1/10
Please reload

Noticias recientes