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“El teatro vuelve a vivir y a trabajar con la imaginación del público”

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El director teatral brasileño Aderbal Freire (*) vuelve a dirigir en Montevideo. El viernes 28 de abril estrena en el Teatro El Galpón -Sala César Campodónico- la obra “Incendios” de Wajdi Mouawad. Durante su estadía en la capital uruguaya compartió ‘Utopía’ con Hugo Castillos en la tarde de CX36, Radio Centenario (lunes a viernes a las 17 horas). Fue una charla entre amigos o hermanos, como señaló Freire al recordar a su ‘hermano’ Ruben Castillos que fue quien lo trajo a Montevideo por primera vez en 1984 “y me enamoré” de esta ciudad. En la misma repasaron la trayectoria del Director brasileño, hablaron de la obra que presenta en Montevideo, reivindicaron el papel del teatro en la movida cultural actual, y se refirieron a la situación política y social brasileña tras la destitución de la ex presidenta Dilma Rousseff. Transcribimos el diálogo que mantuvo en los Estudios ‘Germán Araújo’ de CX36, Hugo Castillos con Aderbal Freire.

 

Hugo Castillos: Estamos muy contentos esta tarde aquí en Utopía porque estamos recibiendo con mucho gusto a una persona que en lo personal admiro mucho, es un gran Director de Teatro, me refiero al brasileño Aderbal Freire que está con nosotros para hablar de su próximo estreno en el teatro El Galpón.

Buenas tardes, Aderbal. ¿Cómo estás?

Aderbal Freire : Buenas tardes Hugo, el placer, el gusto es mío de reencontrarte, de estar acá al lado tuyo, de estar en Montevideo.

 

HC: Al lado de Ruben también, por qué no, de sus espacios y estos lugares.

AF: Sí, eso te iba a decir, porque aquí muchas veces estuve con nuestro querido Ruben, mi hermano. Así que somos hermanos porque yo también de alguna forma me hice hermano de Ruben.

Él me trajo por primera vez a Montevideo, fue en el año ‘84

Tu estabas en España. Yo te conocí de oír nombrar a su hermano por Ruben. Él decía: “tengo un hermano, Hugo, que vive en España”.

 

HC: Sí, efectivamente.

Viniste invitado por la Asociación de Críticos Teatrales a hacer un espectáculo creo.

AF: Sí, fue el primer festival de la Asociación de Críticos en el ‘84, Ruben estaba en la directiva de la Asociación, y bueno, el crítico importante y el hombre de teatro que siempre fue. Y yo vine con un espectáculo que se llamaba "Bésame mucho", un espectáculo que traje de Brasil.

Y a partir de ahí me enamoré, y es de ese enamoramiento con Montevideo y con Uruguay, bueno, tuve muchos hijos, en la Comedia Nacional, en El Galpón

 

HC: Les decía a los compañeros que venías tú hoy a visitarnos acá a la tarde de Utopía porque tú dejaste una marca permanente en el teatro uruguayo, tienes que saberlo y reconocerlo querido Aderbal porque tu puesta en escena de la Comedia Nacional con Mefisto marcó un antes y un después en el accionar no solamente de la comedia sino del teatro en general de nuestro país.

AF: Yo creo que eso es un cariño, una generosidad...

El teatro uruguayo siempre fue muy vital, muy vital y con grandes maestros. Acá tuve la felicidad de conocer maestros y con ellos aprender mucho. Bueno, en la comedia, con la gente que estaba en la comedia de mi época, esa época en la que vine, actrices como Estela Medina, actores como Armando Halty, Dumas Lerena, Jorge Triador.

Sí, si los nombro son muchísimos más que todavía, Gloria Demassi.

Y también en El Galpón, que recién El Galpón volvía del exilio y tuve la felicidad de conocer a Atahualpa del Cioppo, el maestro Atahualpa, el maestro Chino Campodónico.

O sea, el teatro uruguayo tiene una historia muy linda

Rica, muy rica, muy fértil, muy importante, muy potente. Sí, sí, muchas cosas.

Y lo que es la Comedia Nacional, todo lo que hizo, su historia. Y El Galpón, los años que estuvo afuera y después volvió

 

HC: Sí, porque estábamos pensando, a raíz de esta actuación tuya al frente de la Comedia Nacional dirigiendo Mefisto, que pusiste en escena una obra que originalmente es una novela.

AF: Sí, es una novela de Klaus Mann, el hijo de Thomas Mann.

Pero la adaptación no la hice yo. La hizo Mnouchkine.

Yo hice un espectáculo basado en la adaptación de Mnouchkine que ya lo había hecho en París con su notable grupo de teatro que es el Théâtre du Soleil.

Bueno, ahora veo una coincidencia, que me doy cuenta ahora hablando contigo, porque en aquel entonces yo vine a Uruguay enseguida después del festival.

Poco después del festival, algunos meses, menos de un año después vine con una obra que se llamaba Mão na Luva, La Mano en el Guante, con una pareja de actores de Brasil que se llamaban Marco Nanini y Juliana Carneiro da Cunha.

Bueno, Juliana Carneiro da Cunha poco tiempo después se fue a vivir a París y es desde ahí una de las actrices más importantes del grupo de Mnouchkine.

 

HC: ¡Fíjate!

AF: Trabaja muchísimo, es compañera de Mnouchkine, trabaja ahí en su grupo desde esa época. Y yo justo en ese momento estrenaba acá Mefisto de Mnouchkine. Claro, de Mnouchkine y del hijo de Thomas Mann, Klaus Mann.

Y después, ahí sí hice muchas novelas adaptadas en Brasil. Yo en Brasil me dediqué mucho a ese juego entre lo narrativo y lo dramático, entre lo narrativo de las novelas y lo dramático de la escena. Así que, vine, la última vez que estuve en Uruguay creo que fue en el 2000 y algo, no para trabajar, para trabajar fue en el 99. Pero para estar acá con un espectáculo de Brasil fue con una novela adaptada por mí, por el espectáculo que hice.

Pero en ese entonces con la Comedia fue la adaptación de Mnouchkine

 

HC: Y vuelves ahora, porque nunca te vas del Uruguay del todo porque dejas muchos lazos aquí unidos. Vuelves a dirigir al teatro El Galpón que estrena a fin de este mes, el  viernes 28 de abril en la sala grande, en la sala César Campodónico estrenas una obra de un líbano-canadiense Mouawad.

AF: Sí, sí, es así, la obra se llama "Incendios".

Este hombre es un libanés que salió niño del Líbano con su familia huyendo de una guerra, de una de las guerras del Líbano. Pero aquella guerra que fue muy terrible para el país que fue una guerra que llevó 15 años, del 75 al 90.

Ahí él era niños, se fue con su familia a Francia primero, allí pasó su infancia. Pero en un momento necesitaban hacer la renovación de los papeles, no se los dieron y se fueron para Canadá. Así que en Canadá él empezó su educación académica y también a hacer teatro.

En Canadá tuvo importantes maestros, empezó a hacer teatro como actor, como director y como autor. Entonces hizo una carrera brillante siendo joven, todavía es joven, nació en el 68.

Después su gran éxito volvió a llevarlo a Francia porque fue en un Festival de Aviñón cuando mostró sus obras de una tetralogía que escribió que se llama "Sangre de las promesas".

Acá la primera obra de esa tetralogía ya la hizo la Comedia, Litoral creo que hizo no sé si hace 2 o 3 años.

Litoral hizo la comedia. Yo hice en Brasil en el 2013 esa obra, Incendios, que es la segunda obra de la tetralogía.

Hay una tercera que se llama Bosques y una cuarta y última que se llama Cielos que yo vengo de hacerla en Brasil

 

HC: ¿Ah sí, vienes de estrenar la cuarta?

AF: La cuarta sí. Yo hice 2, ‘Incendios’ que ahora vuelvo a hacerla acá con El Galpón e hice ‘Cielos’ también.

 

HC: ¿Y él sigue viviendo en Canadá?

AF: No, su éxito en Francia ha sido tan grande que Francia es casi como que fuera un pedido de disculpas de cuando niño, ahora le ofrecen todo, todo.

En este momento, no sólo tiene un grupo en Francia, no sólo trabajó los últimos años allá en un teatro de una ciudad de Francia, sino que el año pasado fue nombrado director artístico de uno de los más importantes teatros públicos de París que es el Théâtre National de La Colline.

O sea, hoy él es el director artístico del importante Théâtre National de La Colline. Y tiene muchas obras más, yo hablé de esas 4 pero tiene muchas más. Además tiene novelas, unas novelas que publicó con éxito y tiene una acción social importante junto a los jóvenes, llevar a los jóvenes al teatro, hacer movidas muy importantes.

 

HC: Un trabajo muy activo. Un militante del teatro.

AF: Sí, total.

Hace mesas redondas, simposios. Muy activo.

 

HC: ¿Y por qué elegiste esta obra para tu vuelta a El Galpón?

AF: Bueno, esa vuelta siempre estuvo pendiente, porque yo quería volver, siempre quise volver a Montevideo, a Uruguay a trabajar aquí.

Entre el año 84 y el 2000 hice 5 espectáculos aquí con la Comedia y con El Galpón, traje espectáculos míos de Brasil, vine a talleres y tantas cosas más. Pero de ahí en adelante vine nada más que para 2 festivales y una obra más que hice con Gloria Demassi.

Bueno, pero nunca más trabajé, dirigí un elenco nacional. Siempre estuve, recibía invitaciones, siempre quise venir, pero nunca hubo la posibilidad.

Y de esa cosa de coincidir fechas, que yo pudiera y que también tuviera el elenco de acá la posibilidad, o sea, siempre hubo ese intento. Siempre me comuniqué muchísimo con la gente de El Galpón, por ejemplo, mucho, casi todos los años.

Pero finalmente ahora se pudo concretar, yo había hecho esa obra y estaba muy contento con hacerla,  quise hacerla otra vez y entonces la ofrecí a El Galpón.

Y hubo algo muy curioso, Hugo, la última obra que hice acá fue ‘Luces de Bohemia’ de Valle-Inclán con El Galpón.

Me gustó tanto hacer esa obra, y en ella teníamos un actor invitado para hacer el personaje protagónico, habíamos invitado a un gran maestro del teatro uruguayo que era el Bebe Cerminara.

Y haciendo ese espectáculo fue cuando falleció el Bebe, justo durante la temporada, en el primer mes creo de la temporada. Y me encantó la obra, hacerla, convivir con el Bebe.

 

HC: Un personaje realmente fabuloso el Bebe.

 Estuvo acá también, trabajaba con Ruben también, tenía una audición especial de teatro.

AF: Ah, claro, el gran Bebe Cerminara.

Bueno, y entonces en Brasil, cuando volví, yo de aquí fui a España a dirigir un espectáculo en Madrid, pero después volví a Brasil y la primera cosa que hice fue rehacer con elenco brasilero Luces de Bohemia.

Pero la hice con el mismo equipo creativo, con la misma puesta que era con escenografía de Osvaldo Reyno, con música de Coriún Aharonián, con vestuario de Nelson Mancebo, con luces de Juan Carlos Moretti, o sea, todo lo que había hecho acá lo llevé, lo hice allá.

Y así, ahora me vino la idea cuando hice Incendios que fue un éxito, estuvimos 3 años en temporada en Brasil, de hacer lo mismo al revés.

 

HC: Trajiste la escenografía desde Brasil. ¿Era necesario?

AF: Claro, porque era mejor, más sencillo, es una escenografía muy importante, sencilla pero importante. Es una cosa con camadas de alambres, 7 camadas para hacer cada panel, es una cosa muy pesada, fuerte, era más fácil traerla.

Y como yo quería hacer lo mismo que hice ya con Luces de Bohemia, o sea, llevar a los artistas uruguayos, a los creadores uruguayos para hacer con actores brasileros, quise hacer lo mismo. Así que acá tengo la escenografía de Fernando Mello da Costa, con quien hice en Brasil. La música es de Tato Tabordas que es un músico brasilero curiosamente muy amigo de Coriún. El vestuario es de Antonio Medeiros y las luces de Luiz Paulo Nenen que viene a hacerla acá.

O sea, es un juego de ida y vuelta.

 

HC: ¿Entonces, qué se va a encontrar el público cuando se estrene el 28 de abril?

Dijiste, necesito llevar toda la puesta de escenografía y utilería trasladarla a Montevideo. Han logrado conjuntar el elenco, prácticamente es el elenco de El Galpón

AF: Es el elenco de El Galpón con un invitado que es Sebastián, es un actor que está invitado para hacer uno de los personajes importantes de la obra.

 

HC: ¿Y el público que asista al estreno, con qué pretendes tú Aderbal que se encuentre?

AF: Bueno, que se encuentre una vez más con esa magia del teatro, con ese viaje que hacemos en el teatro. Cuando entramos en una sala de teatro hacemos un viaje, vamos a otras partes del mundo. O aún cuando se habla de la misma ciudad, a otras épocas, otra gente, otros personajes y una transformación que siempre esperamos que se produzca entre un antes y después de ver una obra, una buena, fuerte, importante obra de teatro.

 

HC: Esta obra, fijate, es escrita por un libanés-canadiense, dirigida por un brasileño, con elenco uruguayo. ¿Qué sale de todo eso?

AF: Sale lo que es, una obra universal, lo que es. Porque, mira, ocurre, la acción pasa en dos países pongamos, en Líbano y en Canadá. Él no dice que son Canadá y Líbano, simplemente dice, te muestra que es un país de Oriente y otro de Occidente.

En el de Oriente hay una guerra y en Occidente vive esa protagonista que era una libanesa que estuvo presa y cuando se liberó finalmente fue a vivir afuera con sus dos hijos mellizos.

Entonces, la obra muestra, trata de esos temas, del odio, del desarraigo también, de la identidad.

Por ejemplo, la obra es una búsqueda, una búsqueda por su identidad. Esa mujer que sale, que participa, nace en un pequeño pueblo de Líbano, se va de su ciudad porque es una aldea, ahí nadie sabe leer. Por ejemplo, una cosa importante de la obra es el consejo que le da su abuela cuando está por morirse que le dice, vete de acá para no ser una más como nostras y aprende a leer, a escribir, a hablar, a pensar. Rompe esa cadena de ignorancia que nos mantiene acá prisioneras.

HC: Claro, el atraso de la ignorancia.

AF: Y entonces ella sale de su pueblo con ese consejo y ahí empieza toda su saga, su historia, porque de ahí va y finalmente está atrapada por la guerra y finalmente ella participa de una acción de guerra por la cual expresa. Es torturada, violada, todo le pasa en la prisión.

Cuando finalmente se termina esa guerra y se abren las prisiones, ella se va del país y se lleva a sus hijos mellizos. Ahí empieza otra historia que es la búsqueda de quién es, quién fue, dónde está y dónde están sus raíces.

Y además en la obra tiene una pasión cuando joven por un compañero de su aldea, un refugiado que está ahí, y de ahí tiene un hijo y quiere buscar, descubrir dónde vive ese hijo, si todavía está vivo el padre. O sea, la obra empieza cuando ella pide, deja como testamento a sus dos hijos canadienses que busquen a su hermano y a su padre.

Entonces, la obra ocurre en dos países, dos territorios y en muchas épocas. Porque vemos las acciones que están en el Líbano desde la juventud de esa protagonista, y las acciones en Canadá desde la vida de los dos mellizos que tratan cada uno a su vez de buscar huellas del pasado de la madre.

Esas dos búsquedas se mezclan, la búsqueda de los hijos por la historia de su madre y por saber quién es su padre, quién es el hermano que tuvieron. Y en el pasado, durante la guerra en Líbano, la búsqueda que la madre hace antes de irse a Canadá por su hijo, porque el hijo se lo llevaron cuando nació y ella nunca lo vio, trata de encontrarlo, está todo el tiempo de esa parte que vive todavía en Líbano, buscando a su hijo y no lo encuentra.

De ahí que cuando sale de la prisión se va a Canadá sin haberlo conocido.

O sea, no voy a contar todo lo que pasa, pero...

 

HC: No, has contado lo suficiente

AF: Sí, eso es la estructura de la obra, y de ahí pasan cosas.

 

HC: Un tema de una actualidad brutal, además.

AF: Brutal, brutal.

Porque está el tema también de la inmigración, el tema de los enfrentamientos raciales terribles, del odio, de las guerras civiles, de los países que se dividen hoy, aun no en una guerra declarada como en Brasil, casi de un estado de guerra.

HC: ¿Vive Brasil eso hoy?

AF: Vive, sí, porque Brasil vivió un golpe, y ese golpe hizo digamos una división. Porque es muy hipócrita, muy cínica toda la narrativa oficial que hacen los grandes medios y los políticos que practicaron el golpe, los autores del golpe. No es un golpe militar pero es igual de terrible. No tiene cosas terribles como la tortura y demás, pero igual no sabés quiénes son los enemigos.

Lo malo es que esa narrativa oficial como que conquistó una parte de la burguesía nacional y hay un enfrentamiento que se ve en familias, entre hermanos, entre amigos.

Hay muchas manifestaciones de odio, se ven esas cosas, porque hoy esa comunicación amplia por internet te deja muchas, las redes sociales, esos comentarios, todo, que son cosas increíbles.

Es terrible porque es muy cínica la situación en Brasil. El gobierno que venía antes para gobernar tenía que juntarse, todos los matices digamos, entre otros, a los políticos corruptos de siempre. Y entonces, levanta la bandera contra la corrupción pero para poner para afuera, no los que combatían la corrupción de dentro del gobierno que tenían que mantenerse en alianza pero haciendo el combate, nunca se combatió tanto. Nunca hubo un presidente que hiciera tantas leyes por la transparencia, por mantener una procuraduría de la República elegida por los mismos procuradores. Nunca se hizo.

Y al hacer la bandera fue para sacar los que eran honestos dentro de esa alianza y dar el poder a los que eran los corruptos y deshonestos de siempre.

 

HC: Eso es en síntesis el panorama de Brasil ahora.

¿Le ves una salida próxima?

AF: Mira, es muy difícil.

Bueno, para vivir tenemos que tener esperanza... Siempre.

Y es eso lo que nos pasa, esperanza. Porque, no sé, hay elecciones en 2018 pero hacen todo para destruir, para imposibilitar que vuelva el sistema de desarrollo humano, social, todo lo que había en Brasil.

Te digo, en los gobiernos anteriores, esos que fueron alejados, crearon muchas universidades públicas mientras que el gobierno de los neoliberales en 8 años no creó una sola universidad, y dirigido por un académico, un universitario, ni una sola universidad. Y el gobierno de Lula que es un hombre simple, creó más de 20 universidades públicas en regiones donde no hay. Sin hablar de las muchísimas escuelas técnicas, y de todo, las condiciones de vida, todos los programas sociales. Y también la situación brasilera económica, Brasil pudo pagar la deuda con el FMI, esos gobiernos del PT pagaron la deuda.

Y no, ahora vuelve una economía...

Pero lo que quieren es eso, cada vez más poder para seguir con los programas, como demuestran cada día. Ahora están en contra las leyes de la jubilación, de la educación...

Es todo para atrás, para atrás.

 

HC: Situación difícil entonces la del hermano país.

Bueno, Aderbal, pero el tema fundamental es el estreno el viernes 28 de abril en el teatro El Galpón, en la sala César Campodónico, "Incendios" es la obra de este libanés-canadiense.

AF: Sí, con un nombre complicado de pronunciar, es Wajdi Mouawad.

 

HC: ¿Te has encontrado con muchos amigos acá en esta breve estancia que llevas en Montevideo?

AF: Sí, sí, con muchos amigos, muchas amigas, es increíble. Para mí es una cosa muy especial haber pasado casi 20 años sin trabajar aquí, y muchos años sin siquiera venir porque es, claro, tengo miles de amigos, bueno, algunos se fueron, es la ley natural de la vida, pero me he encontrado con muchos. Bueno, el primer momento es una sorpresa, una emoción, pero después es como si yo no me hubiera ido siquiera un día.

Hay la sensación curiosa de ver a alguien 20 años después, es muy curioso porque recién encontré a un amigo que era jovencito cuando lo conocí, tenía 25 años más o menos, y el domingo lo encontré con su pelo blanco y yo le dije: ¿pero qué haces, te estás pintando el pelo? Y me dice, mirá, tengo 56.

Es increíble eso, porque en el caso de él, hablo en relación a las primeras veces que vine, hace 33 años. Pero la última, la gente jovencita que tenía, pongamos, 30 y pocos, hoy tienen 52, 51. Es muy curioso.

Pero yo los encuentro muy jóvenes, eso sí, el Uruguay hace bien a los uruguayos, están todos muy jóvenes, las mujeres lindas como siempre.

 

HC: Y sigues tu tradición de adaptar novelas que funcionen como teatro, en el fondo Mefisto era una novela original que fue transformada en una pieza de teatro.

AF: Sí, sí, quizás, yo hice algunas más.

Quizás la más osada haya sido la adaptación que hice de Moby Dick. Porque Moby Dick, sabemos, en una narrativa que pasa en el mar, tiene la ballena, Moby Dick es el nombre de una ballena blanca. Y ahí está un barco que persigue a la ballena Moby Dick, encuentra a muchas ballenas, muchos encuentros, es un barco con 90 marinos y el comandante que es el capitán Ahab. Y bueno, esa obra la hice en teatro con 4 actores en Brasil.

 

HC: ¡Fijate! Hay que adaptar Moby Dick al teatro.

AF: Sí, al teatro.

La gente, una cosa que me gusta, un tema que me encanta es la conversación, el diálogo entre teatro y cine hoy. Desde el principio el saber que, por ejemplo, el cine que mucha gente creía que iba a sofocar, matar al teatro, yo digo que al contrario, salvó al teatro. Porque el cine dijo, bueno, con el relevo nosotros somos mucho más eficaces, tenemos mucho más herramientas para hacer; voy a aquel lugar y hago. Por ejemplo, voy al mar y hago Titanic, que el teatro no lo podía hacer porque es teatro realista.

Y el teatro, antes el cine, quiso ser casi que exclusivamente realista, y entonces, las obras de teatro para que se pudieran hacer, eran muy encerradas, en espacios cerrados como en una casa, en un apartamento, en una sala, ni siquiera toda la casa, en el living.

Entonces, con eso el teatro se achicó, dejó de ser como fue con Shakespeare que podía pasar todo. ¿Por qué? Porque tenía la imaginación del público.

Y el cine nos devolvió la imaginación

 

HC: Devolvió la imaginación el cine al teatro, exactamente

AF: Sí. ¿Por qué? Porque el cine dijo, no, si tengo que poner el mar, lo pongo yo. Si tiene que ser realista, lo hago yo. Si tengo que mostrar una casa, muestro todo lo cómodo de la casa, todos los lugares. Y la calle, y los autos, todo.

El teatro en eso no puede competir, entonces el teatro vuelve a vivir y a trabajar con la imaginación del público.

Claro que no podemos hacer Titanic en el mar, pero puedo hacer tanto (...) el cine, puedo hacer Moby Dick porque sé que el público va a ver el mar cuando yo diga que estoy en el mar. Más, mi Moby Dick, la ballena existía y estaba perfecto, la gente veía una ballena y yo no tenía una ballena, por supuesto.

O sea, el teatro volvió a contar con la imaginación.

Por ejemplo, hablo de Incendios, Hugo, Incendios es una obra que, por ejemplo, antes de que el teatro se diera cuenta que precisa volver a trabajar con la imaginación del público, se diría que es imposible de hacer en el teatro, porque hay escenas de muchas épocas, recorre 50 años de historia. Hay escenas en muchos lugares, por ejemplo, hay algunas escenas en Canadá pero no en un sólo lugar. Por ejemplo, en la oficina de un abogado, de un escribano, en la casa de una chica.

 

HC: Diferentes escenarios.

AF: Ahí está.

Después muchas escenas en Líbano, en un presidio, en una aldea, en una carretera, en muchos lugares.

Y para eso el teatro es un escenario nada más, no se cambian las cosas, pero la gente ve. Hay una cosa muy curiosa, Incendios, eso es importante decirlo, porque mucha gente que nos oye seguramente vio, pudo haber visto la película. Hay una película adaptada de la obra de teatro que se hizo en Canadá, con el mismo título Incendios y que compitió al Óscar de mejor película extranjera en la época en que se hizo, hace unos 8 o 9 años.

Entonces, esa película, quien la vio, por ejemplo, iba mucha gente al teatro en Río a ver Incendios y me decía, yo vengo porque no sé cómo se puede hacer en teatro esto, porque está en los campos, la guerra, hay una escena muy importante en que hay un ómnibus que los soldados incendian con gente, con civiles adentro. ¿Y cómo puede hacer eso el teatro?

Y entonces, la película es muy buena, y la gente decía, yo vi en el cine y me emocioné. Pero cuando salía decía, sabés que me emocioné más en el teatro que en el cine.

 

HC: ¡Qué bárbaro!

AF: Porque en el teatro vos participás, dialogás con la escena con tu imaginación.

 

HC: En cierta forma el espectador hace también la obra

AF: Hace también la obra, lo dijiste muy bien

 

HC: Bueno, te deseo lo mejor, Aderbal, para este estreno, tu estancia en Montevideo. Ha sido realmente un gusto tenerte aquí en la tarde de Utopía, el recuerdo de nuestro querido hermano.

AF: De nuestro querido Ruben Castillos, nuestro querido hermano

 

HC: Efectivamente.

Te agradezco profundamente y te deseo lo mejor

AF: Muchas gracias, Hugo, muchas gracias. Un aplacer venir, y como decís, acá encontrar la presencia eterna de Ruben.

 

 

(*) Ardebal Freire nació el 8 de mayo de 1941 en Fortaleza, Ceará, Brasil; es Graduado en Derecho; desde 1954, ha participado en grupos de teatro. En 1970, en Río de Janeiro, actúa en Diario de un loco de Nikolai Gogol, y funda en 1973 el Grêmio Dramático Brasileiro. Ha escrito y dirigido desde entonces, numerosos textos. Ha dirigido textos de Shakespeare, Chejov, Albee, Ibsen, Sartre, Nelson Rodriguez y Brecht, entre otros. En cine, ha participado como actor en la película Juventude, de Domingos de Oliveira. Desde el año 2004 está casado con la actriz brasileña Marieta Severo. 

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